viernes, 10 de agosto de 2012

Día 12: hubo un día en el que se congeló el mundo.

 Hoy hemos ido a Lower Manhattan. Wallstreet. Worldtrade Center. Nueva Freedom tower, antiguo solar de las Torres gemelas. 
 El primer lugar no es más que el campo baldío, el cual nos empeñamos en sacar adelante, con más ansia de lucro que cabeza. Use your loaf, nos habrían dicho los ingleses. La zona es muy como Upper Westside, o el Manhattan de los rascacielos que yo conozco. Sí, estamos de acuerdo, es mucho más antiguo ese distrito, pero aún así guardan bastantes semejanzas. Es un barrio gris, eso sí. Igual tuvieron que ver las nubes, igual tuvo que ver nuestra situación económica, igual tuvo que ver la bolsa, pero aquel sitio no era un sitio alegre. Más tarde bajamos un poco, y fuimos a ver el famoso toro. Sí, Amanda, siempre hay un coche de policía allí aparcado. Entramos por la parte de atrás, cara a los atributos del toro y ¡adivinad! ¡OLÍA COMO SI EL TORO FUESE DE VERDAD! en estas que suelta mi amigo Jorge un chiste, y con la misma mala pata de siempre, van y lo oyen hispanohablantes. Un show. Aunque para show el que dimos J.E. y yo haciendo aspavientos a la cámara que retransmite vía internet lo que sucede en esa calle las 24 horas del día. Ni que decir tiene, que nos vieron desde España e inmortalizaron el momento. En tuenti está la foto. Empezó a llover. Saqué mi cortavientos de emergencia (lo mejor es llevar siempre uno en la mochila) y camino al Memorial del 11S. ¿Qué es un memorial? Esa misma pregunta me hacía yo. Por lo visto, aquí por memorial se entiende una especie de santuario, una especie de meca, una especie de placa conmemorativa. Es impresionante la de dinero que puede generar la muerte de cientos de personas. El lugar, no era más que el solar donde atrás en el tiempo, antes de ese fatídico 11 de septiembre de 2001 se cayesen las Torres gemelas dejando conmocionado al mundo entero. Ahora es un parque, y en el lugar donde estuvieron las torres construyen otras que ya superan la altura del mismísimo Empire State Building. Hay un par de piscinas, piscinas con caídas de agua, en cuyos bordes están grabados los nombres de todos y cada uno de los fallecidos en aquél lugar. De noche, las letras se iluminan. Aquél lugar tiene un aura especial, un aura que invita a reflexionar. Metafísica aparte, y siguiendo un poco con la línea imperante en este blog, HABÍA WIFI ALLÍ. Venga, va, no me jodas. HAY WIFI EN TODAS PARTES. De modo tal que la pregunta que me surge a mi es la siguiente: ¿quién cojones contrata el internet aquí? Puedes encontrarlo gratis y de calidad en cualquier lugar.
 Ya una vez fuera fuimos a dar un paseo por el "paseo marítimo", donde vimos el atardecer con New Jersey de fondo. Una vez más, sin palabras. Por primera vez aquí, es un lugar en el que me gustaría VIVIR. Vuelta a casa. Cena rápida y a emperifollarnos. Nos vamos al Hotel Empire, el de uno de los personajes ficticios de la serie Gossipgirl (de la cual no oí hablar nunca). La azotea estaba cerrada por un evento privado, así que nos tocó apalancarnos en el bar. Sea como fuere, no nos gustó la idea y migramos. Yo me fui a dormir, pero otros prefirieron quedarse de fiesta. Aquí acaba el día número 12. Un gran abrazo.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Compilation II: Reality is gonna appear.

 Día 9: Hoy ha sido un día bastante tranquilo. Bastante tranquilo para algunos, y es que hacer la colada siempre es una odisea. Mis compañeros se dividieron en dos grupos, y unos fueron a Chinatown a buscar los billetes para Whasington (ellos salen el jueves) y los otros decidieron ir a hacer la colada. Yo, preferí quedarme en la residencia haciendo llamadas varias (lo que viene siendo hablar con mis padres, vamos). Las 18:00. A y media habíamos quedado todos en Chinatown (o eso creo recordar) y aún no habían llegado los lavadoras. Pues nada, manos a la obra, pies al asfalto y a buscarles. Un paseo más tarde llegué a la lavandería, la cual estaba en un sótano, donde encontré a mis amigos y alguna que otra sorpresa. ¿Qué sorpresas? Entre otras, la reproducción por mitosis de los calcetines y la contracción expontanea de camisetas varias. En serio, menuda habían liado. En televisión, cuando salen las cabalgatas del orgullo, he visto camisetas más largas. La ropa para tirarla. En fin, retomamos nuestro rumbo Chinatown y allí nos dedicamos a practicar el deporte étnico preferido por los turistas: el Regate. Ni Messi lo hace igual, eso sí, alguno que otro se ganó una oferta de sexo de algún que otro pakistaní. Sí, hay pakistaníes en Chinatown y además muy corteses cuando se les trata con tacto. A mi me iban a invitar a comer, pero teniendo en cuenta que no usaban cubiertos y son gente que se limpian sus partes pudendas con la mano, preferí declinar la invitación. Rolex de imitación vendidos en trastiendas, camisetas, llaveros y gafas con filtros pro-rayosuva después cogimos el metro dirección la residencia. Estábamos muy cansados, pero nuestras amigas americanas no nos iban a dar tregua y se bajaron al hall. Toda la noche en Chatroullette. Ellas hacían como que estaban desesperadas, los tíos se ponían a tono y luego nos enfocaban a todos los hombres y les cortábamos el royo. No tuvo desperdicio, pero eso sí, hay algunos que son demasiado impacientes. Un poco desagradable, creo que me explico suficientemente bien. A las una, a dormir.

 Día 10: Mi resfriado persiste. Frío, caliente, caliente, frío. Esto es una puñetera locura. Entre cleanex y cleanex me he mosqueado un poco. A esta gente hay que estarla siempre esperando. ¡Qué le vamos a hacer! Estamos haciendo la reserva de los viajes para este finde, destination: Philadelphia, Washington DC y las Cataratas del Niagara. Promete ser un gran viaje, ya os contaré, ya os haré fotos. 
 Media hora más tarde de la que quedamos tomamos el metro rumbo la biblioteca pública. Tuvimos una serie de conflictos antes de poder coger el metro, nada serio, un compañero que maldice en inglés y un señor se lo toma como algo personal. Absteneos de preocuparos, padres y madres.42nd adelante y primera parada en la gran estación central. Buses y trenes. Muchos buses y muchos trenes. Gente. Mucha gente. Y entre tanta gente y tantos cuadrúpedos de metal, una gran pista de bolos. Es lo más brutal que he visto. Bolos en mitad de una estación repleta de gente. Como era de esperar, fui a conocer los servicios. Como los de la resi, pero a lo macro. El agua de los váter a ras de culo, y unos secadores de manos que nada tienen que envidiar a los de nuestro país. SECAN DE VERDAD. DIOS BENDIGA A AMÉRICA. 
 Ya fuera de la estación keep on moving y llegamos a la sede de las Naciones Unidas, (o la ONU para los colegas). Una pena que aquí cierren todo tan pronto. Eran las cinco y a las cuatro chapaban. Llevémonos los secadores de manos a Europa e importemos aquí el horario europeo. No puede ser que cierres a la cuatro hombre, come on! 
 Un paseo después, nos encontrábamos en un teleférico camino Roosvelt Island, viendo el trajín de los coches mientras caía la noche. Preciosa la postal del puente, preciosa la postal de Manhattan turned on. Subiré fotos, no desesperéis, pero aquí la conexión va más lenta que una carrera de caracoles, más lenta que la cola del médico, más lenta que el de Internacional para corregir los exámenes... en fin, que falta que haya que desconectar el teléfono y de tonos para que haya conexión (los primeros usuarios de internet sabrán de lo que hablo). Es tarde, volvamos a casa- dijeron-. Y así que lo hicimos.
 Pijama puesto, previa ducha, bajo al hall para pasar un rato chilling y van y me informan de nuevos planes: "nos vamos a celebrar el cumpleaños de una desconocida a un dinner. Vamos a comer tarta." Sí, es una situación rara de cojones, ¿pero sabéis qué? Nos fuimos (que no a fuegote). Cuatro cucarachas aplastadas después, estábamos en el diner. El sitio era el típico al que va un camionero a almorzar (y va el tipo y se pide un café. Sí, porque los americanos son así, tienen un par de cojones) y está repleto de camareras que allá por aquel tiempo en el que sacarse la eso estaba pasado de moda estaban buenas. Bien, pues olvidad el almuerzo y las tías. El camarero era un griego, un griego que chapurreaba español, y las horas no eran las más apropiadas para un lunch. La tarta buenísima, como las de las pelis. Un trozo grandote y barato. Pues eso, un trozo grandote. Yo la pedí de queso y oreo. Una delicia. Mis amigos de chocolate y un extraño de nuestro grupo de tiramisú. Como para matarle. Eso es como ir a un bar y pedir puchero. Pero bueno, preferencias gastronómicas aparte, lo pasamos bien cantándo cumpleaños feliz a una desconocida. Dos cucarachas más tarde, estábamos en la residencia de nuevo. Es hora de dormir. Good night.

Día 11: El día de hoy ha sido bastante bueno, bastante de provecho. Tras comer como cuando hacemos una barbacoa (porque sí, a todos nos parece que se nos vaya a acabar la carne, unas veces con más razón que otras), o lo que en romano paladín es conocido como el ansia viva volvimos a la residencia para ponernos de largo y acabar de ver el museo de Historia Natural. Ingénuos aquellos que como nosotros, pensaron que podrían acabarlo en dos horas. Ni de coña. Eso tiene más salas que la Karlovy Lazne. Eso sí, de nuevo, IMPRESIONANTE. Prometo fotos también.

 Fuera del museo, a las 5:45 (reitero: IMPORTEMOS EL HORARIO EUROPEO) nos vimos todos y tomamos el metro. ¿Destino? Harlem. Ya os he hablado de Harlem antes. Es el barrio de los negratas, en los que están como en el pueblo las viejas un lunes noche, solo que con pistolas. Sentados al fresco (y eso que no creo que les guste el arte). ¿Recordáis el Gospel? Sí, el concierto de negritas que se sienten cristianas, pues eso fuimos a ver. Esta vez, íbamos prevenidos y fuimos vestidos para la ocasión. Respeto y silencio fue lo único que se nos pidió. Faltaría más. Desde el punto de vista arquitectónico, la iglesia parecía por dentro un puñetero teatro. Dos filas de butacas diferentes, gomaespuma en los asientos y dorado por do quier. Una iglesia nada europea, una iglesia muy de los Simpsons. Empezó la ceremonia con la intervención de una señora del público que clamaba al cielo en busca de ayuda divina. A partir de ahí, libro de cantos en mano, aquello se nos fue del libro, que diga, de las manos. Era una jodida Verbena. Si la iglesia del pueblo fuese así, tened por seguro que estaría llena. Bajo, batería, piano y voces grandiosas. Una de las negras del coro era como la abuela de Steve Urkel. ¿Aquí no dan hostias? Pues sí amigo, sí que las dan, pero en la puerta se quedan todas. Sea como fuere, no quisiera yo probar el tipo de hostias que se cuecen por Harlem. El concierto La ceremonia continuó. Entre oración y oración a toda voz y la gente dando palmas, por un momento pensamos que en una de esas nos ponían Paquito el Chocolatero y acabábamos haciendo una macro-orgía.  Menudo sueño teníamos algunos. ¿Sabéis lo mejor de tener sueño en una iglesia? Es bien sencillo, puedes demostrar tu devoción rezando (véase: dando cabezadas) eso sí, con una nariz despejada y una boca cerrada. No fueron uno ni dos los que pusieron en práctica las viejas oraciones aprendidas. A la boca del metro y para la residencia. ¿De cenar? Fruta, pero no vamos a ser muy planos. Hoy variedad. Moras, plátanos y melocotones. No recomiendo la mezcla. Al menos no moras y plátanos.  Quizá en un zumo o batido, pero por separado OLVIDAOS. Va, me pongo a escribir la entrada, me ducho y a dormir. Cual es mi sorpresa cuando me dicen que nos vamos al 4 Seasons a ver a los jugadores del Madrid. Claro está, tuve que dejar a medias el post. Sé que me perdonaréis, entre otras, porque muchos dormíais a esas horas. Pues ale, se pone nuestro amigo la camiseta del Alcorcón, solo para joder, claro está y para allí. No estaba solo, habían dos muchachos con camisetas diferentes. Una del Milan y otra del Barça. Lo que es el fenómeno fan. El del Barça no soltaba la cámara de video ni para atrás. En fin, que me desvío del tema. El tito Floren estaba en la puerta, y aprovechamos para hacernos unas fotos.
-Cecilio y el tito Floren en NYC-
Esperamos y esperamos. Miramos twitter y nos dice nuestro amigo Sergio Ramos que van camino para Philadelphia. Decidimos darle un cuarto de hora para retractarse (no olvidemos que twitteo que estaba en Nueva York y subió una foto de las Vegas). Visto lo visto, y aún dudando de la inteligencia de Ramos, nos fuimos. Al menos hemos sacado una foto con el tito Floren en New York City. Un tipo muy educado, muy polite que dirían aquí. De éste sí que os dejo las fotos.
-J.E. y el tito Floren en NYC-
 Y nada, de vuelta a la residencia, ni tristes ni felices. Parada obligatoria en la tienda de Apple para interesarnos por unos productos (sí, son las doce y está abierta) y poco más. Fiel a mi estilo he querido acabar lo que dejé a medias y aquí me tenéis, con mi amigo Juan Enrique, los dos muertos del sueño y a punto de deciros adiós. So Goodbye friends, don't be so shy and comment.

 PD: Hoy hemos encontrado a un niño perdido. Doce años y solo por New York. ¿Dónde están esos padres? A mi amigo se le ha empalmado el alma (al más puro estilo Stinson) al llevarle a la policía.
 PD2: Por lo visto debe de ser la eurocopa en EE.UU. Todo está plagado de banderas de USA. Todo está lleno de barras y estrellas. Y tan normal. Es una asignatura que en España tenemos pendiente.

domingo, 5 de agosto de 2012

Anexo I.

-Central Park-

-Spartan de Mega Blocks-


 Iré añadiendo más fotos conforme la conexión me lo vaya permitiendo. Por cierto, no practiquéis artes marciales en el hall de ningún hotel o residencia aquí. Ya os contaré.

Día 8: New arrivals.

 Hoy no ha habido Gospel. ¿Por qué? Porque nos acostamos tarde, pero tiene una explicación. Por fin, por fin conocimos ayer nativas. Sí, NATIVAS. Una semana esperando para conocerlas. Por si fuera poco, por si no hubiese sido poca bendición conocer a nativas, son modelos. Payton, Taylor (que no Taylor Swift) y Sarah. Unos ángeles caídos del cielo, superagradables, y además, no nos podemos llevar mal con ellas porque somos el estereotipo de chico que gusta a toda nativa: extranjero y mayor de edad. 
 Ya explicada la razón, el quid de la cuestión, puedo pasar a explicar lo que hemos hecho hoy. Esta mañana, nos dimos algo de tregua y nos levantamos a las once, para ir a Central Park (es inmenso, solo conocíamos como un cuarto). Toda la mañana del domingo paseando por el parque, siendo partícipes de shows en directo y inmortalizando momentos con nuestras amigas extranjeras (¿o los extranjeros somos nosotros?). Después, fuimos a almorzar. Un bocata bastante apañado, también en relación calidad precio. Inmenso, delicioso. Pero, no nos desviemos del tema. El planing.
-M&M's-
 Tras almorzar, fuimos al hall. Han llegado nuevas chicas españolas (a las americanas ya les dimos suficiente tostón con nuestro inglés chapurreado esta mañana, así). Como ciudadanos ejemplares, haciendo gala de nuestra integridad, hemos hecho de guías por Time's Square, la cual viene siendo como nuestra segunda casa. Muy simpáticas las dos, andaluzas, como la mayoría de los que estamos aquí. Izquierda, derecha, y así hasta llegar a la tienda de M&M's. Tres pisos repletos chocolate, ciudadanos ejemplares y una máquina que decide por ti cual es tu tipo de M&M. 
-Disney-
 Siguiente parada, la tienda de Disney. La mayoría de las cosas eran de chica. Vestidos de princesa, barbies, peluches y bolsos. Sea como fuere, no me hubiese importado trasvestirme. Aquello era de cuento. Por poner una pega: no tener diez años menos.
-Toys'R'us-
 Para finalizar, Toys'R'us. Una noria dentro. Capitán américa, chucherías de Willy Wonka, muñecos de Lego, Tiranosaurio Rex gigante y animado, figuras de Spiderman y Superman, sables de luz y guerreros imperiales. Por un momento he pensado en traerme el guerrero imperial de asalto para ponerlo en mi cuarto. Lástima que no quepa en mi maleta. Vuelta para la residencia. Parada en la pizzería y lluvia a tutiplen. Por lo visto, aquí todos los domingos vienen a ser idénticos. Ahora voy a ver si voy to have a shower y bajo con esta gente a pasar un rato de charla en el hall. 

PD: Como curiosidad diaria, os diré que por las calles hay una especie de grandes bombonas como las de butano ligeras que están llenas de nitrógeno líquido. ¿Para qué? Para enfriar el metro. ¿Me entendéis ahora cuando os digo que aquello es el infierno?

sábado, 4 de agosto de 2012

Compilación: día 5, 6 y 7.

Día 5: Making a planning.

Cuenta la leyenda que uno se murió esperando. Estábamos en la residencia, making a planning, el cual yo sabía que íbamos a ignorar respetar religiosamente. Lo cierto es que era necesario. De otro modo, se perdía mucho tiempo recorriendo al azar la ciudad. Metro arriba, de la 13 con la 5ª a la 138 con la 8ª. Al menos, viajábamos sentados. Total, que a fin de hacer de nuestro tiempo una medida eficiente, decidimos hacer una lista. Dos horas para hacer una lista, por Dios, ¡qué de sitios quedan por ver! Son las 5 y tomamos el metro rumbo Greenwich Village. La serie Friends se rodo allí. Es un barrio bonito, que como ya he dicho antes en otras ocasiones, como los demás barrios del sur de Manhattan, poco tienen que ver con esos grandes rascacielos que aquí tenemos. Una casa, al fin y al cabo. Tras vagar sin rumbo un largo rato y decirle "have fun" a una señora que salía de un sex shop (cuya respuesta fue: I "will") cogimos el metro de nuevo, camino a Rockefeller Center. Estaba petao'. Como dice nuestro paisano Dani: de esto que tiras una aguja y se pinchan ocho. De modo tal, que para poder ver como atardecía en Manhattan, decidimos reservar las entradas para el próximo día a las 19:30. Ya de vuelta a Central Park decidimos ir a los conciertos diarios, de los que nos vimos privados el día anterior, en Lincoln Center. Lo cierto es que estuvo entretenido. No fue gran cosa, pero estuvo entretenido. Eso sí, esa noche sí que cené fruta.


Día 6: The top of the Rock.

Cuenta la leyenda que Ícaro comenzó a ascender como si quisiera llegar al paraíso. Fisrt stop: MoMA museum. Vamos, un museo de cosas raras para aquellos que lo prefieran. Era viernes, y gratuito. La cola era gigantesca, ocupaba toda una manzana. Sea como fuere, la espera no fue extensa y presto anduvimos dentro del museo. Un dato curioso, es que aquí en América en todos los lugares hay wifi gratis y de calidad (excepto en la residencia), otro, que los vates están llenos de agua hasta las trancas (la primera vez pensé que estaban atascados, luego deseché esa teoría, puesto que la probabilidad no estaba de mi lado). Pero basta de datos curiosos, eso se quedará para aquellos que me pregunten cuando esté de vuelta. De vuelta al tema que nos concierne, el museo: no tenía desperdicio, 5 plantas repletas de una visión alternativa de nuestro mundo, 5 plantas llenas de arte. Bueno, excepto la primera, que estaba llena de muebles dispuestos como en un escaparate. Eso para el Lara será arte, para mi, muebles. Eso sí, vimos cuadros de grandes como Picasso, Warhol, Miró, Dalí o Van Gogh. La única pega fue que al ser viernes estaba lleno de maleducados asiáticos que se entrometían entre los visitantes y los cuadros. Para que os hagáis una idea de lo cerca que estaban bastará con deciros que se ponían vizcos y se les notaba. Muy poco respeto. Fijo que no eran japoneses.
 Fuera del MoMA, encontramos una bolsa con souvenirs por valor de 42 $, eso sí, estaba llena de pegatinas: MENUDO ROBO, MENUDA DECEPCIÓN. En fin, chasco aparte, continuamos hacia Rockefeller. Son los 25$ mejor invertidos de mi vida. Subimos en un tris, no había apenas gente, y el en el ascensor te ponían una especie de presentación. Treinta segundos para subir 68 pisos. Awesome. Tres terrazas, tres alturas diferentes. Central Park a la derecha, Empire State a la izquierda junto con la Freedom Tower (Zona 0). Vista de pájaro. Aquello era el Edén. Pasamos el resto de la tarde allí oyendo Empire State of Mind, America y otras BSO típicas de la ciudad. Fue emocionante. La guinda la pusieron unos fuegos artificiales en el horizonte, allá por la altura de Brooklin. Ninguno queríamos bajar. Por un momento fuimos conscientes de todo cuanto nos rodeaba y estuvimos más seguros que nunca de que no queríamos volver.

Día 7: New Jersey.

 Cuenta la leyenda que una vez un hombre se derritió en el metro. ¡MENUDA CALOR! pero bueno, esa cuestión ya la he tratado. Hoy hemos ido a New Jersey. Un Outlet. No es para volverse loco, ropa barata. Te puedes vestir de Calvin Klein por 50 pavos. Una alegría para más de unos, para otros, nada más que ropa barata (mentira, a todos nos ha encantado). Ida en bus, vuelta en el mismo medio. Lo que más me ha llamado la atención era 1: la autobusera y 2: no tenía ni un cinturón ni una comodidad. Just an autocar. Ahora vamos a ir a Time's Square, quizá a dar una vuelta por el Hard Rock Cafe. Os dejos just here. See you soon   suscribers (que sois, aún, cero).

jueves, 2 de agosto de 2012

Día 4: Hoy para cenar, fruta.

 Las ocho menos cuarto de la mañana. Bon Jovi suena. No, tranquilos, no voy a torturaros de nuevo contándoos como ha sido mi mañana en la escuela. No soy tan mala gente, aunque a veces sea un poco cabroncete. Vamos a lo que os interesa, vamos al lío: 2 de la tarde, y para variar, no sabemos que comer. Supuestamente, había cafetería en la residencia. "Supuestamente", porque de la cafetería no hay ni rastro. El recepcionista (señor de color, trajeado, de dos metros veinte y doscientos kilos de pura grasa vitalidad) nos dio unos flyers, unos menús para que pudiésemos pedir algo para comer en la residencia. Nos decantamos por comida mejicana. ¿Habéis visto los anuncios de Old el Paso? Lo cierto es que toda la comida pinta de puñetera madre, se te hace la boca agua al verla, bien, pues un mejicano no tiene nada que ver con eso. Pedimos burritos (sí, burritos y además a buen precio) de ternera y pollo. Traían de todo, eran gigantes, pero estaban más secos que un bocadillo de escombros, que un sandwich de mantequilla de cacahuete, más secos que Mario Vaquerizo, eso,  para que os hagáis una idea. Pero, como todo en la vida, algo bueno tenía que tener: el porte fue gratuito y nos regalaron una lata de Coca-Cola a cada uno. COCA-COLA, no PEPSI (aprende Foster's Hollywood).
 Ya con la digestión hecha y los planes claramente definidos nos unimos a un grupo de veteranos curtidos ya en el noble arte de patearse la gran manzana y fuimos rumbo al Museo de Historia Natural. No hay palabras en el mundo que lo describan. Solo diré, que además de dinosaurios, tienen salas dedicadas a la flora y la fauna de cada continente con animales disecados y/o representados en su hábitat natural. Una gozada. Además tienen un planetario gigantesco (como todo aquí) que es más que supremo. Nos faltó tiempo para verlo todo, una pena, pero volveremos. 
 Si entramos 50 personas juntas al museo salimos 10. Todos perdidos. Menudo caos. Aquello inmenso, y con más salidas que en el Badoo. Los supervivientes seguimos avanzando. A coger el metro en la 81 y a Harlem a ver una misa Gospel (para el que no tenga ni idea, es una misa de estas estilo las de las pelis en las que las monjas son negras y cantan y bailan con más ritmo que en Pachá). Harlem es un barrio chungo, de nuevo, un estilo a las casas que salen en la peli de Spiderman, solo que el barrio está lleno de personas de color, sentadas en esquinas y mirándote mal. Por si fuera poco, llegamos a la Iglesia y nos llamaron la atención en la cola. "This is a Church, not a Concert" lo que en castellano viene a ser algo tal que así: o te pones pantalones o se los compras a mi primo el que los está vendiendo en la esquina. Nos fuimos. Entrar no entraré, pero no voy a pagarle a tu primo el permiso de armas. 
 Al metro de nuevo y para la biblioteca municipal. Me sabe mal por Juan Luis, pero lo que él tiene, no se puede llamar biblioteca, ni siquiera la General de la UMA es una biblioteca en comparación. Majestuosa es la palabra. Un paseito y a tomar algo. Genial, se ve desde aquí el edificio Chrysler, vamos a hacer fotos. Genial, levantamos la vista del visor de la cámara y solo quedamos cuatro. Un minuto de silencio por los caídos. Nos vamos por Time's Square para la resi. Hacemos dos o tres paradas para fotos, inclusive una con los polis de NYCPD. De vuelta a la residencia. Escribí la entrada de ayer y pensabamos ir a ver un concierto, pero claro, gracias a vosotros, llegamos tarde. Me lo tendréis que compensar a la vuelta a España. ¿Para cenar? Al final ni fruta ni leches, pizza en Central Park. No tiene desperdicio.
 So, it's time to say Goodbye. See you tomorrow guys.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Día 3: Getting lost.

 Ocho menos cuarto de la mañana, dos de la tarde en España. Otra vez Bon Jovi haciendo de las suyas. Menudo sueño tenemos encima, y eso que hemos dormido como bebés. Un agüita, un poco de gomina y para la calle.
 Ding. Acaba de llegar el ascensor a la planta baja (que por cierto, aquí no se llama B o 0, se llama L*, sea como fuere no tengo ni idea de qué quiere decir). Vaya, pero si hay por aquí algunos de nuestros compañeros, pues nada, vamonos todos juntos para la academia. ¿Habéis hecho las fotocopias? ¡¿LAS FOTOCOPIAS?! Y yo que pensaba ir dando un paseo tranquilo a la academia... total, que parada rápida en el puesto de la esquina y a hacer las fotocopias. ¿Las fotocopias? Un show. Necesitabamos pagar con tarjeta de crédito, y para variar no iban. Una vez conseguimos que las máquinas andasen (¡uf! ¡qué alivo!) ahora hacía las fotocopias arrugadas. Un aplauso por las máquinas de fotocopias de EE.UU. Las conseguimos hacer, gracias, como no, a la ayuda de la dependienta, ¿a que no adivináis que idioma hablaba? Las nueve menos cuarto. Estamos a 20 calles de la academia. Corriendo para el metro. Bofetada de calor al canto, llega la gran serpiente metálica y otra bofetada, en esta ocasión, de aire helado. Cuando lleve una semana aquí, me he resfriado seguro. Nos bajamos en otra parada, menuda manera de estar desorientados. Las nueve y cuarto y llegamos a la academia... menuda suerte la nuestra: la profesora aún no ha llegado, ¡NI QUE ESTO FUESE LA CLASE DE DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO!
 Una vez fuera de clase, decidimos ir a la residencia, soltad las cosas y nos encontrarnos en Little Italy. Llegamos media hora tarde. Genial, esta gente se habrán ido ya. Un cuarto de hora antes, habían llegado los otros, con idéntico resultado. Dos grupos de españoles, vagando por el soho. Little Italy mola. Es un barrio residencial que nada tiene que ver con Manhattan, ni hay grandes rascacielos ni limusinas por doquier. Para que os hagáis una idea, es un barrio como el de Spiderman, el típico en el que están las escaleras de incendio adosadas a la pared. Genial. Precioso. En las televisiones de los locales, pierde España contra USA a voley. Ni una medalla nos llevamos este año (menos mal, que Mireia me ha demostrado lo contrario). Muertos de hambre decidimos entrar a un local llamado Benito One. Por trece pavos, hemos comido tres platos y hemos tenido barra libre, eso sí, de agua del grifo con hielo, pero teniendo en cuenta que aquí la cobran, es todo un lujo. La comida, italiana pero genial, mucho mejor que en cualquier lugar que la hayáis podido probar (excepto si habéis estado en Italia). Una vez fuera fuimos a China Town. ¿Habéis visto esos documentales sobre Tailandia que la gente se cuelga de los trenes cual manta en el hombro de un moro por la playa? Pues un estilo a eso es China Town. Lleno de ojos que parecen puñaladas en un cartón, cutis del color del de Bart Simpson y mucha, pero que mucha "comida" en la calle. Menudo olor a orina. No moló nada estar por allí, ni siquiera encontramos esas supuestas gangas que íbamos buscando. En el Corte Chino hay cosas de NY a mejor precio. Luego, para colmo, intentamos comprar galletas en un supermercado de la zona, y eso sí, de galletas ni las migajas, pero sí que había pollos negros (sospechamos que eran murciélagos), sapos y anguilas para, supongo, cocinarlos. Menudo show. La siguiente parada fue  Whasington Square, la cual no tiene nada de especial, aparte de un arco grandote que es un estilo al de la entrada de Antequera, y que sale en la película de Will Smith Soy Leyenda.
 Cinco paradas de metro después, ya de vuelta a Central Park, fuimos a dar un paseo por una larga avenida cuyo nombre ni es famoso, ni recuerdo. Vimos un cine en el que daban Batman, sin pensarlo, cruzamos a la otra acera. Cenamos perritos en el Gray's Papaya. Dos hot dog y bebida por 5 $. Nada destacable, just hot dogs. Paseíto yvuelta a la resi. Eso sí, una chica nos saludó a lo más puro estilo Humilladero, muy sonriente y diciendo ¡JAI! Lástima que no estuviese a la vuelta. 
 That's all Folks, me voy a un concierto en la plaza Lincoln.